Tengo miedo de expresar lo que siento.
Susurros en mis oídos acechan a la decepción, el rechazo en lo más amargo, en la clara realidad, lo que antes era una capa borrosa de felicidad.
Y dices que me quieres, como a nada en este mundo... y desde el momento que te expreso, que te abro mis sentimientos... ¿qué queda? Nada. No queda nada.
Desapareces, ¿me quieres? lo suponías pero no era cierto. Vaya, quizá fui demasiado ilusa, siempre supe que todo esto era demasiado para mí.
Tan increíblemente perfecto, tan estúpidamente incierto. Tu supongo que suponías demasiadas cosas. Suponer nunca se le dio bien a nadie y menos en el amor.
Cariño, olvídate del amor o mejor aprende su significado y no de memoria, como tratarlo y engatusarlo.
Es para luchadores, y tu eres un cobarde. Idiota yo por caer en sus manos y enamorarme. Enamorada de un idiota con pánico al corazón, novato en el amor y principiante en la razón.
Solo quiero que sonrías al verme y me aprietes con ganas al abrazarme, que no dudes un solo segundo en mirarme hasta dejar que me ruborice. Solo quiero que esto sea como antes, que me digas las cosas que de mi te gustan y que cuando llegue la hora de irte te pases otras tres a mi lado. Que me cojas de la mano y sentir que siempre estaré a tu lado.
