11 de abril de 2013

Sur


Que es un royo Rock and Roll lo que suena cuando piso el suelo. Que no nos confundamos, no es una opción, es un factor. Esto y aquello en  un mismo lugar. Como ruido y silencio en la misma sala. Sí, eso soy. Antónimos conviviendo en perfecta armonía. O luchando por hacerse hueco, para encontrarse realmente. Como colores vivos y todo negro. Me adapto a todos pero pocos conectan conmigo. Mi estado de ánimo estará guiado por la canción que escuche en ese momento o por el último libro que haya leído. Reiré y me derrumbaré en la misma vuelta de las agujas del reloj. Que la locura la tengo al alcance de la mano y la cordura siempre me ha acompañado. He seguido el norte sin cavidad de errores, pero siento una afinidad engatusadora con el sur, que ha hecho mis mejores recuerdos.
Que puedes creer conocerme, pero solo será la cuarta parte de lo que guardo, que es lo que he querido enseñarte. Pero hay miles de cosas aquí dentro cada vez más cerca de darme rienda suelta. Y me he dado cuenta, de que cuando dejo el libro abierto clavan las uñas en él, así que lo he cerrado solo para mi uso. Y cuando me leo y veo que se me escapa una sonrisa al sonar esa canción, comprendo que esa es quien soy, y no el pequeño libro inocente que os dejo ver. Y miro la primera página y resulta que todo había empezado antes, que siempre he sido así, pero que me cuesta más leerme. Pero me han enganchado estas hojas y no pararé de leerlas. Me leeré y releeré  100, 1000 y 10000 veces, hasta que mis miedos se esfumen y las dudas sean certezas. Que me he caído mil veces y me he quitado el polvo de las heridas. Las maquillo si hace falta y aquí no ha pasado nada. Que algunas veces quizás exagero y otras parece que no me importa, pero las decepciones me fulminan y no, no desaparecen ni hay typpex que las borre. Las hojas se desgastan y me canso de escribir las mismas historias con los mismos personajes, pero ellos parecen haberse cansado tres historias antes. Las personas, los miedos… todo es pasajero. Estamos solos, libres. O atados. Atados a la eterna soledad. La libertad de ser quienes queramos sin pedir la llave de nuestras alas. Arriesgar es algo que cada vez se me da mejor, y arriesgaré aunque pierda cosas por el camino, porque al fin y al cabo yo acabaré perdida. Perdida en la calle a las 3 de la mañana, perdida en una gran ciudad, perdida entre mis propias páginas.